El microlearning (o microaprendizaje) constituye un tema que
ha tenido poco eco en nuestro ámbito. Su desarrollo ha sido limitado, tanto en
tiempo como en el espacio en lo que se refiere a experiencias e investigación.
Como movimiento puede decirse que está asociado a las investigaciones y
congresos de la Universidad de Innsbruck, alrededor de los cuales surgen la
mayor parte de las producciones. El primer intento de sistematizar trabajos
diversos que se venían generando desde los primeros años de la pasada década,
se produce en el congreso Microlearning 2005 en Innsbruck (hug, Lindner y
bruck, 2006). Posteriormente se han ido celebrando nuevas ediciones anualmente
hasta la actualidad, habiéndose celebrado la 6ª Microlearning Conference en
2012. El microaprendizaje debe ser considerado, en lugar de como un enfoque más
entre los existentes, como una perspectiva que afecta a distintos aspectos de
la educación y el aprendizaje, incluyendo el m-learning (hug, 2010). Como
práctica, el microlearning puede situarse muy conectado con el aprendizaje en
la era digital, ubicuo, asociado a dispositivos cada vez más móviles, y
preferentemente en el ámbito no formal, en el marco de las comunidades de
práctica, del aprendizaje a lo largo de la vida (Lifelong Learning – LLL). Este
aprendizaje resulta del contenido "micro", publicado en forma corta,
y ofrece alternativas a los métodos tradicionales de desarrollo profesional.
Por ello, el microaprendizaje también puede considerarse una nueva línea de investigación
encaminada a explorar nuevas formas de responder a la creciente necesidad de
formación permanente o el aprendizaje de la demanda de los miembros de nuestra
sociedad, como los llamados trabajadores del conocimiento (Conole y Oliver,
2006; Zawacki-Richte y bäcker, 2009; Salinas, 2012), que se ocupan de la
información basada en la web como parte de su trabajo. Este tipo de
investigaciones se ocupa, sobre todo, de las características de la educación en
situaciones de LLL, siendo una de las principales observaciones de este tipo de
estudios que la mayor parte del aprendizaje en personas adultas ocurre fuera de
la educación formal (gabrielli, Kimani y Catarzi, 2006). Por tanto, el
microaprendizaje responde a la necesidad de un desarrollo personal/profesional
de las personas que dedican parte de sus actividades diarias (formales e
informales) a la adquisición de nuevas competencias o a una actualización de
sus conocimientos, motivadas por cambios en las condiciones o circunstancias de
la vida (por ejemplo, prepararse para un nuevo puesto de trabajo). En este
contexto, de acuerdo con gabrielli et al. (2006) el aprendizaje informal
generalmente se basa en las actividades específicas de las tareas, donde los
estudiantes están más interesados para acceder a piezas muy específicas de
información en lugar de un cuerpo completo de conocimientos, con el fin de
apoyar la toma de decisiones o la adquisición de habilidades concretas.
Microlearning, microcontenido, micromedia Como se ha
mencionado, el microaprendizaje emerge de microcontenido, de pequeños
fragmentos de información digital en un estado permanente de flujo y
circulación. Suele tratarse de un tema concreto, limitado en sus dimensiones,
que es consumido rápidamente y, a menudo, también limitado por el software o
dispositivo para su visualización(tamaño de la pantalla, ancho de banda,
navegación, capacidad de atención de los usuarios,...). Por tanto, se basa en
la utilización de unidades pequeñas de contenido de aprendizaje y de
tecnologías flexibles que permiten a las personas acceder a los mismos más
fácilmente en momentos y condiciones específicas cotidianas (p.e., durante el
tiempo de descanso o mientras viaja). no parece fácil adoptar una definición
establecida de microlearning. Los distintos autores que se han ocupado de
caracterizarlo (hug, 2005, 2006, 2010; Linder, 2006; hierdeis, 2007; hug &
friedsen, 2009, etc.) no llegan a definir el tipo de procesos de aprendizaje
que podrían incluirse en dicha definición. Tampoco existe consenso en cómo
podría abordarse el fenómeno desde la pedagogía o la didáctica. Para Lindner
(2006), se utiliza en el contexto del e-learning para interacciones breves del
alumno con un tema de aprendizaje desglosado en fragmentos muy pequeños de
contenido. Para este autor, los procesos de aprendizaje que se han llamado
"microaprendizajes" pueden cubrir un lapso de unos pocos segundos
(p.e., en el aprendizaje móvil) hasta 15 minutos (p.e., los objetos de
aprendizaje enviados como mensajes de correo electrónico).
En este sentido, puede conectarse con conceptos actuales como
mlearning o con u-learning cuando se relacionan con el uso de la tecnología en
cualquier lugar y momento, así como la disponibilidad de contenidos
contextualizados, y donde la realidad aumentada y los dispositivos móviles
juegan un papel importante. El u-learning, por ejemplo, nos da la posibilidad
de “trasladar el aprendizaje fuera del aula hacia distintos ambientes de la
vida cotidiana apoyado en una tecnología flexible, invisible y omnipresente que
nos provee la información que necesitamos en todo momento” (Morfi, 2011).
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