En un artículo fundacional del Conectivismo(1), nuevo enfoque del aprendizaje, George Siemens reconoce a la Teoría del caos como uno de sus pilares junto a la Teoría de la Complejidad, las Redes y la Auto-organización. El conectivismo señala, entre otros elementos, que el contexto de aprendizaje ha cambiado, al punto que la tecnología de la era digital está definiendo y moldeando nuestros pensamientos (“recableando” el cerebro) y que al saber cómo y saber qué se debe añadir el saber dónde encontrar el conocimiento requerido. Esto implica desarrollar nuevas habilidades y estrategias de aprendizaje. El conectivismo se presenta como la superación del conductismo, el cognitivismo y el constructivismo
El término caos nos sugiere
confusión y desorden. La misma Biblia, en su primer libro ( Génesis 1:1,2 )
siguiendo la etimología griega “khaos”, describe el estado en el que se
encontraba la tierra antes de la creación, esto es en un abismo desordenado y
tenebroso.
Fue el matemático James Yorke
quien introdujo en 1975 el término caos en el campo científico en su artículo
“Período tres implica caos” (2). Yorke estudiaba la evolución de una
población de insectos, gracias a ciertas funciones de transición de una
generación a otra, encontrando que a largo plazo podía ser completamente
irregular e impredecible aún si dichas funciones eran simples. A este
fenómeno le llamó caos y encontró una situación semejante a la descrita en 1963
por el modelo meteorológico del físico Edward Lorenz, quien utilizando
tres parámetros y cálculos computacionales observó que para dos
situaciones muy próximas en un momento determinado el sistema meteorológico
podía evolucionar en direcciones radicalmente diferentes. Había
redescubierto el fenómeno de “sensibilidad a las condiciones iniciales”
evidenciado por el matemático francés Henri Poincaré hacia 1903 cuando
estudiaba el comportamiento de tres cuerpos celestes sometidos a la
gravitación.
El mismo Lorenz está al
origen del término “efecto mariposa” con su ponencia “Predicción: ¿el aleteo de
las alas de una mariposa en el Brasil puede desencadenar un tornado en Texas?
(1972). Con el tiempo se han cambiado los nombres de Brasil por Pekín y
de Texas por Nueva York, y se espera una nevada y ya no un tornado.
Algunos economistas, por su parte, gustaban repetir en otro contexto que
“cuando estornuda Estados Unidos el planeta se resfría”, pronto habrá que
referirse más bien a China cuando pase a ser la primera economía mundial.
El término caos tuvo un
éxito fulgurante y fue retomado por la comunidad científica para pretender
explicar las más variadas situaciones de desorden. Por su parte el paradigma
determinista de Laplace (siglo XVIII) de la previsión absoluta (“dada la
posición y la velocidad de todas las partículas del universo se podría predecir
el futuro”) caía abatido.
El matemático francés Benoit
Mandelbrot inventó en los años 70 del siglo pasado los fractales, objetos
geométricos cuyo patrón se repite a diferentes escalas, por ejemplo, un
helecho, si tomamos una rama parece un helecho pequeño y así sucesivamente.
Esta es la geometría del caos.
Aunque caos está ligado a
esa idea de desorden las leyes que le rigen son determinísticas, es decir no
interviene el azar (que matemáticamente se cuantifica con la probabilidad). Las
reglas más simples pueden conducir a situaciones de las más insospechadas. Por
eso se habla de caos determinista, uniendo dos términos aparentemente
contradictorios. A la teoría del caos se le solicita entonces encontrar
el orden oculto tras desordenes aparentes en los más diversos campos de la
ciencia, la naturaleza, el comportamiento humano Justamente esta capacidad es
la que Siemens pide a los aprendices: “reconocer patrones que parecen estar
escondidos “. En cambio la creencia de que esta teoría sería la llave para
explicar globalmente el mundo (Siemens dice que “el caos, como ciencia,
reconoce la conexión de todo con todo”) no parece satisfacer a todos. ¿Hay caos
hasta en la sopa?
La “sensibilidad a las
condiciones iniciales” es recogida por Siemens cuando señala entre los
principios del conectivismo que “la toma de decisiones es, en sí misma, un
proceso de aprendizaje” aclarando más adelante que al vivir en una realidad
cambiante, la era digital, las alteraciones en el entorno informativo que
afectan una decisión pueden hacer que lo que es correcto en un momento
determinado ya no lo sea en otro.
El análisis que hemos
realizado solo puede ser parcial, la conexión del conectivismo con un solo
nodo: la Teoría del caos. Se hace indispensable establecer las relaciones con
los otros nodos ya señalados más arriba y realizar el enfoque global donde “todo
está conectado con todo” para comprender en todas sus dimensiones la
naturaleza, las perspectivas y los desafíos del conectivismo.
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